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Especial mención
al OIJ que ha cumplido 35 años al servicio de la justicia costarricense.
Mi
reconocimiento a cada víctima y a cada testigo que han acudido a las oficinas
de la policía y a las fiscalías. Sé de las dificultades y temores que en la
actualidad se enfrentan para rendir una declaración ante los Tribunales.
Cumplir con los deberes ante la justicia es cumplir a la Patria.
Mi eterna
gratitud a cada servidora y servidor del Ministerio Público, ya sea conserje,
auxiliar judicial, asistente, fiscala o fiscal, quienes con su trabajo
abnegado han logrado mantener un equipo compacto y eficiente en la difícil
labor de investigar los delitos y llevar las causas ante los Tribunales. Las
dificultades materiales y los obstáculos externos que en muchos casos conspiran
contra nuestro trabajo no han sido suficientes para evitar el
cumplimiento de nuestros deberes, pues somos un conjunto sólido que ha
comprendido la necesidad de un Ministerio Público fuerte para la vida
democrática. Seguiremos enfrentando las adversidades, no importa su origen ni
su naturaleza, el Ministerio Público es de ustedes costarricenses y nos
debemos a ustedes.
En un
momento en que el Ministerio Público es constantemente señalado por quienes
pretenden ganar las causas penales a través de juicios mediáticos, la noticia
del Centro de Estudios de Justicia de las Américas de la OEA, de haber calificado al
Ministerio Público de Costa Rica como el más transparente de América por
segundo año consecutivo, entiéndase 2007 y 2008, llega en el mejor momento.
Este es un triunfo más de nuestro trabajo en equipo, y un reconocimiento
internacional de la solvencia que tiene cada una de las personas que integra
el Ministerio Público costarricense. Mi agradecimiento también por un logro
tan importante.
La crisis energética
mundial, la crisis de alimentos y la recesión económica de los Estados Unidos
de América nos ofrecen un horizonte sombrío y se prevé un golpe a la clase
media y un incremento en la delincuencia. Ante este panorama el Ministerio
Público continuará con su política de persecución dentro del Estado de
Derecho. Nuestras prioridades, si bien pueden cambiar, serán el combate al
crimen organizado y a la gran corrupción pública que tiene postrada a la
sociedad costarricense.
En estas
fiestas de navidad y de año nuevo hagamos un paréntesis para vivir en paz y
amor con nuestros familiares y amigos, y en solidaridad con los que no
conocemos. Démonos un tiempo para reflexionar en la Costa Rica que todos
necesitamos y que todos queremos: un país sin violencia y con vocación de
justicia.
Que Dios
ilumine a nuestros gobernantes para que nos lleven a esa Costa Rica.
Que Dios los
bendiga a todos.
San José, 16
de diciembre de 2008
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