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El Tribunal de Juicio del Primer Circuito
Judicial, el 29 de octubre de dos mil nueve, emitió la sentencia condenatoria
número 1113-2009, en contra de Gustavo Rivera Mena, mediante la cual se le
impuso cuatro años de prisión por el delito de administración fraudulenta.
La Unidad Especializada de Fraudes del
Ministerio Público logró demostrar que el imputado Rivera Mena se valió de su posición
como pastor (jerarca de la Iglesia), para endosar un certificado a plazo de
veinte mil dólares a favor de una sociedad cuyo presidente y dueño era él.
Los hechos acusados se remontan al año 2005,
cuando el sentenciado se desempeñaba como Pastor de la Iglesia Cristiana
reformada de Costa Rica ubicada en Curridabat.
El imputado de apellidos Rivera Mena fue
detenido al finalizar el juicio y el Tribunal de Juicio también ordenó la
prisión preventiva por un lapso de seis meses.
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