Con la presentación del juego didáctico “¿Conozco mis derechos?”, la Fiscalía Adjunta de Asuntos Indígenas (FAI), la Fiscalía Adjunta de Atención de Hechos de Violencia en perjuicio de la Niñez y Adolescencia (FANNA) y la Unidad de Capacitación y Supervisión (UCS) del Ministerio Público (MP), participaron en el Concurso de Buenas Prácticas del Poder Judicial.
La actividad se realizó el 20 de agosto, en el Salón de Expresidentes de la Corte Suprema de Justicia, y contó con la asistencia del fiscal general, Carlo Díaz Sánchez, y de la fiscala adjunta de la UCS, Karen Valverde Chaves, quienes destacaron la importancia de iniciativas como esta para acercar la justicia a las poblaciones más vulnerables, especialmente la niñez indígena.
Esta es una iniciativa busca identificar y replicar experiencias exitosas dentro del quehacer judicial, con el fin de optimizar los recursos institucionales y mejorar la atención a la ciudadanía, mediante los principios de la justicia abierta y un enfoque comunitario.
En esta edición, representaron a la institución la metodóloga de la UCS, Evelyn Chavarría Brenes; la fiscala de la FANNA, Floribeth Rodríguez Picado; y la fiscala jefa de la FAI y la Fiscalía de la Niñez y Adolescencia, María del Rocío De la O Díaz.
La herramienta fue diseñada para promover los derechos de la niñez indígena, mediante una metodología lúdica y con pertinencia cultural.
El juego consiste en un tablero protagonizado por cuatro personajes de la fauna costarricense: una rana, un oso perezoso, un tucán y un jaguar, los cuales son utilizados por las personas menores de edad para avanzar a la meta, y que durante el camino enfrentarán retos que consisten en preguntas que deben contestar sobre los derechos que se les deben respetar y cuáles son las instituciones o personas a las que pueden acudir si estos les son transgredidos.
A través de dinámicas participativas, niñas y niños refuerzan conocimientos adquiridos en una charla previa que brinda el personal fiscal, sobre sus derechos fundamentales, tales como el derecho al aprendizaje, al respeto, a la no discriminación y a conocer las instituciones que pueden brindarles apoyo en caso de que estos derechos sean vulnerados.
Este tipo de prácticas no solo fortalecen la labor institucional, sino que también promueven una cultura de derechos desde edades tempranas, fomentando el empoderamiento y la prevención de situaciones de riesgo, adecuadas no solo a la cosmovisión de los pueblos indígenas, sino también dando relevancia a grupos tan vulnerables como lo son las niñas y los niños.