Jueves, 19 Marzo 2026

UCS INICIÓ PROGAMA DE FORMACIÓN BÁSICA PARA PERSONAL TÉCNICO JUDICIAL

La Unidad de Capacitación y Supervisión del Ministerio Público (UCS-MP) realizó la apertura del Programa de Formación Básica para el personal técnico judicial, bajo la consigna “Cuanto más aprendo, mejor realizo mi trabajo”. Se desarrolló el 6 de marzo y tuvo la participación de personas funcionarias de todo el país.

La actividad de inauguración pretendía generar un espacio de arte, conexión, propósito y reflexión, recordando que el aprendizaje es un proceso vivo, único y profundamente personal. De acuerdo con la UCS, el Programa tiene una duración de tres meses y se ejecuta bajo modalidad bimodal (presencial y asincrónico).

El objetivo es que el personal pueda adquirir conocimientos y habilidades para la realización de las diferentes tareas que deben ejecutar, con lo cual se pretende garantizar un servicio de calidad a las personas usuarias, aplicando los principios de celeridad, utilidad, simplificación y desformalización.

El fiscal general, Carlo Díaz Sánchez, participó en la apertura y resaltó la importancia de la labor que realiza el equipo humano de apoyo para la operatividad en el sistema de justicia, gestión de trámites y otras tareas que agilizan los procesos y facilita el acceso a la justicia.

Durante inicio del curso, la fiscal adjunta de la UCS, presentó la ponencia “Principios Rectores del Proceso Penal Acusatorio, Garantías Constitucionales y Derechos Humanos”.  También se expusieron temas como Conflictos de Interés en el Proceso Penal, el cual estuvo a cargo de la fiscal coordinadora de la Unidad, Mayela Pérez Delgado.

Como parte de las actividades del Programa, se realizó el ejercicio “Árbol del aprendizaje”, el cual invitó a los participantes a colocar su huella como un compromiso con el proceso formativo. Esta dinámica permitió comparar el proceso de aprendizaje con el crecimiento de un árbol: ambos requieren raíces firmes, un entorno favorable y una interacción consciente con lo que los nutre.

“A través de un árbol elaborado colectivamente y decorado con las huellas de las manos de cada persona participante, se representaron las raíces, el esfuerzo y la responsabilidad individual que sustentan un aprendizaje significativo”, detalló la metodóloga del curso, Evelyn Chavarría Brenes.

Con esa metáfora, la profesional explicó que el árbol no solo recibe agua pasivamente, sino que “decide” cuánta absorber, según sus necesidades y condiciones del ambiente.

La funcionaria mencionó que, esa capacidad natural de autorregulación, es análoga a la metacognición: la habilidad de reconocer qué sabemos, qué no sabemos y qué necesitamos ajustar para seguir aprendiendo, ya que, al igual que el árbol regula su proceso vital para crecer con equilibrio, la persona que reflexiona sobre su propio aprendizaje identifica estrategias, corrige errores, fortalece debilidades y mejora continuamente su manera de pensar y de estudiar.